Piezas de Ajedrez

Pedir opinión es de sabios, escuchar y tener en cuenta otros puntos de vista nos ayuda a poder ampliar nuestro horizonte y tomar así la mejor decisión. En relación al deporte siempre se ha dicho que las jugadas se ven mejor desde fuera, ya que no estas inmerso en el fragor del juego, y es inexistente el problema de no ver  más allá de la limitación de tu posición. 

Nosotros compartimos al doble faceta, en ocasiones somos una simple figura de ajedrez y otras el jugador que mueve la pieza, de vez en cuando podemos ver la totalidad del tablero y saber qué jugada es la mejor para evitar el jaque mate. Pero en la mayoría de las ocasiones, cuando somos esa ficha solemos escuchar muy poco, a menudo los árboles no nos dejan ver el bosque y hacemos caso omiso de aquello que nos dice la gente que nos aprecia. Eso nos conduce, a menudo, a realizar el movimiento equivocado. 

Más tarde, pasado un tiempo, también nosotros vemos las cosas que el fragor del momento no nos dejaba ver y nos damos cuenta de que aquellos que nos aconsejaban tenían razón. Al fin y al cabo es preferible no librar una batalla en terreno desconocido, sin valorar antes todos los obstáculos que nos acecharán y así saber cómo esquivarlos y proclamarnos vencedores.

 



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De La Teoría A La Práctica

A lo largo de la vida se nos ha enseñado a ser puntual, a no faltar el respeto a los demás, a cumplir con nuestra palabra con el prójimo, pero... ¿Qué pasa con nosotros mismos? ¿Nosotros no nos defraudamos? Pues la verdad, yo creo que sí. Aunque no seamos conscientes que la falta de coherencia, esa pequeña 'deslealtad' puede afectar al estado de ánimo. Con esto no quiero decir que la falta de coherencia conlleva la infelicidad.

Es cierto que a principio de año, de curso, o en cualquier momento hemos llegado a decir: "Este año dejo de fumar", "Este año aprendo a hablar inglés", "Mañana salgo a correr", "Esta tarde hago los recados" o "Este este curso voy a estudiar al día". Pero en el mayor de los casos se quedan en palabras, y el mejor se consigue crear un hábito y llegar a ser coherentes con nosotros mismos.

Aunque es cierto que para conseguir cualquiera de esos objetivos, para crear ese hábito, ser mas fácil si lo hacemos en pequeños pasos. Esa es la clave. Ya está. ¿Fácil? Pues la verdad que no, pero valdrá la pena, eso seguro.





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Una Copa de Resoli

La oscuridad reinaba en la mayor parte del local, sólo un pequeño rayo de luz se filtraba por una claraboya situada en el techo, iluminando la estancia tenuemente, dejando entre ver que a las paredes les faltaba algo de mantenimiento. Las mesas habían sido atacadas por todo tipo de hongos e insectos y apenas se mantenían en pie. Nadie se atrevía a sentarse en las banquetas por miedo a acabar de bruces contra el suelo. Una pequeña estantería llena de licores, situada detrás de la barra, daba un toque de color a un local que añoraba su época de esplendor. En una mesa del fondo estaban los parroquianos, a los que la vida no los había tratado muy bien.

Manuel lo tuvo todo. Presidente de la mayor empresa de la ciudad, una mansión y un concesionario al que solía llamar "garaje"... Pero cuanto más alto se sube más grande es la caída. Investigaciones por fraude, deudas millonarias, posesión de drogas, más una serie de delitos de diversa consideración... Que lo obligaron a pasar una temporada en la sombra, y ahora sobrevive como puede.

La historia de Juan Antonio no es tan lujosa, funcionario del estado y típico padre de familia, casado felizmente con su novia de la infancia. Todo un ejemplo de como una mala decisión, puede arruinar 32 años de matrimonio. Su vida ahora, una miseria tras el divorcio. Pero al menos tenía un techo para dormir.

Luego tenemos a Enrique, el macarra del lugar, aficionado a buscar bronca por las noches. Aunque en realidad lo único que ha encontrado ha sido tres costillas rotas y un brazo roto.

El camarero parece el más normal de los presentes, siempre y cuando obviemos su pasado. A los 13 años, cogió una mochila con ropa y se marchó del hogar sin mirar atrás. Como alma en pena vagó por el mundo intentando buscar algo con lo que ganarse la vida. Sin embargo, lo único que encontró fue alguna que otra casa poco segura, los cajeros de las gasolineras, y a los agentes de policía en numerosas ocasiones. Pero poco a poco parece remontar el vuelo.

En cuanto a mí, tan solo soy un dramaturgo frustrado en busca del éxito que nunca llega. ¿Por qué estoy aquí entre tanta 'miseria'? Pues todo empezó con una simple frase:

- Una copa de resoli, por favor.






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El Arte De La Vida

Instalados en el mundo de la inmediatez, acostumbrados a tener una fotografía en cuestión de segundos, desesperados porque el ordenador no enciende a la velocidad que creemos oportuna, desilusionados por que la recompensa no llega... No nos damos cuenta de que las cosas tienen su ritmo. No importa cuánto tiempo hayas de esperar para tener una recompensa, o el tiempo empleado en crear una ilusión, tampoco las veces que tengas que hacer borrón y cuenta nueva. La vida se basa en detalles.

Cuando la semilla germina en la tierra, no crece de inmediato, requiere unos cuidados: un riego continuo, abonar la tierra de vez en cuando, una maceta nueva cuando las raíces ya no tienen espacio y un poco de tiempo. Cuando se siembra, no pienses en cuando verás la planta, o cuando disfrutaras de ese fruto sigue caminando, no agaches la cabeza. Regala un abrazo y no esperes otro por respuesta, luce tu mejor sonrisa y contagia tu forma de ser feliz, y lo más importante no te compares con nadie.

Cuando tu momento llegue tienes que estar preparado, al igual que veras que tus semillas han crecido, descubrirás que por todo lo que has luchado, por aquel problema que te quitaba el sueño, ahora sonríes, por aquellas personas que un día les tendiste tu mano, ahora ellas responden al día a día, por aquella sonrisa que un día causó sensaciones en otras personas, hoy recibes tu recompensa.  No sientas que el tiempo pasa volando, vuela con él.

Solo tú tienes el poder de hacer que un problema se transforme en una oportunidad. Recuerda que eres el auténtico protagonista de tu vida, tienes las cartas en la mano y la oportunidad de jugarlas correctamente, las puertas, las metas, todo lo tienes a tu alcance y de nada sirve si te rindes. No es grave cometer errores, lo realmente grave es no aprender de ellos.

Comparar el significado de fracasar con ser un inútil o no servir para ello es un error. Tienes fuerza, tienes ganas, y tienes caminos, que posiblemente nunca habías valorado y que toca explorar, úsalos, no los mires con esa mirada desafiante, siente que están ahí esperando tu decisión, posiblemente haya puertas que se queden medio abiertas, nunca las cierres, no descartes aquello que ni siquiera se te ha presentado todavía. 

Siente que esta vida es tuya, que todo aquello que tu puedes vivir es inigualable a lo que estás pensando, no dejes las oportunidades que te presenta la vida pasar, valora, piensa, siente, decide, ármate de valor y decide vivirlas con el coraje que se merecen.
 



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En Las Quebradas De Los Túmulos

              "¡Fuera, viejo Tumulario! ¡Desaparece a la luz!

¡Encógete como la niebla fría, llora como el viento

en las tierras estériles, más allá de los montes!

¡No regreses aquí! ¡Deja vacío el túmulo!

Perdido y olvidado, más sombrío que la sombra,

quédate donde las puertas están cerradas para siempre,

hasta los tiempos de un mundo mejor."

J. R. R. Tolkien


Autor: Ted Nasmith


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Alec Harrison


 
Nuestra historia comienza en el Siglo XXI, una época donde las redes sociales están a la orden del día; el uso del papel por parte de las empresas ha ido disminuyendo, dando paso a los sistemas informatizados. Inmersos en la era de la información nos encontramos en la ciudad de Nueva York, en el distrito de Brooklyn, en un pequeño barrio llamado Boerum Hill, donde vivía un hacker llamado Alec Harrison.

Desde pequeño Alec era consciente de sus habilidades con los ordenadores y poco a poco fue desarrollándolas, perfeccionadoras y ampliándolas. Al principio solo se entretenía en crear accesos remotos a su propio móvil, mas tarde a través de redes formadas por sus propios ordenadores buscaba la manera de burlar los servidores proxy, cortafuegos y demás medidas de seguridad el mismo implantaba. Al comprobar que iba comprendiendo y asimilando extraordinariamente bien los conocimientos que adquiría, con el tiempo comenzó a entrar en los ordenadores de pequeñas empresas con el fin de almacenar información en sus discos duros.

Un buen día un hombre llamó a la puerta de su casa. Tenía un aspecto un tanto extraño: era alto, de constitución fuerte, tenia una cicatriz  en la mano derecha y la cara parcialmente quemada. Le dijo a Alec que tenia un trabajo para él, que le iba hacer grande. Después de escuchar el encargo que tenia que realizar, animado por la fama que iba a conseguir. El muy ingenuo aceptó.

El 18 de agosto de 2015, Harrison tenia todo preparado y dispuesto para hackear los servidores de una empresa oscura. Se encontraba en un ciber café de la Cuarta Avenida, con el fin de cubrirse las espaldas y no ser descubierto. Con mucha facilidad empezó a penetrar las capas más externas de la seguridad, pero conforme iba profundizad le costaba más seguir superando las barreras. Transcurrido un largo tiempo, consiguió entrar dentro del sistema y empezó a volcar la información en un disco duro, mientras se frotaba las manos pensando lo rico y lo famoso que iba a ser. Pero durante el transcurso de la operación algo extraño pasó, se escucho un zumbido ensordecedor y desapareció.

Confuso apareció en un callejón de algún lugar que os puedo asegurar que no aparece en los mapas.
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Querido Trabajo Duro

Querido Trabajo Duro: 

No eres querido, eres odiado y das miedo. La primera vez que fuiste mencionado corrí lejos de ti. Cuando sabía que vendrías, me ocultaba.  Te esquivaba, evitaba tu influencia, no quería saber nada de ti.

Me miraba al espejo y ahí estabas tú, tenía la sensación de que siempre estabas detrás de mí. Doblaba una esquina y estabas de delante. Nunca te ocultabas, siempre ibas de cara. Llenando mi rostro de sudor, de lágrimas mis ojos, haciéndome decir: ¡seguiré adelante! Susurrándome al oído: ¿De verdad no puedes con esto? ¿Es cierto que vas a tirar la toalla?

Ahora mírame, pienso que la gloría está en la arena. Gracias a ti, nunca me rindo, lucho hasta el final, con el rostro manchado de polvo y sudor. ¿Renunciar? ¡Nunca! Siempre hay que llegar hasta el final, se haya triunfado o fracasado.

Con el tiempo he aprendido que vas de frente, cumples lo que prometes y aunque no lo parezca garantizas llegar a la meta.


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