Destinos Inciertos

El cambio está presente en nuestras vidas, de una forma constante, como una fuerza inevitable que nos empuja hacia delante. A veces con suavidad y calma, y otras se presenta con una intensidad que nos abruma y nos arrolla. Es inevitable sentir cómo los oscuros nubarrones en ocasiones nos rodean, al igual que la sombra negra de Mordor se extiende por la Tierra Media, sembrando  la desesperanza en los corazones de sus habitantes.  Pero a su vez, como en el mundo de Tolkien, los pequeños rayos de luz pueden abrirse camino, a través de esa barrera negra  dando paso a un calor confortable que anima a sumergirse en esa transformación, necesaria en ocasiones y en otras hay que asumirla conforme viene.

En la mayoría de las ocasiones las cosas cambian en un corto espacio de tiempo y, aunque la mayor parte de la veces suelen ser cambios positivos (y, en menor medida, negativos), no siempre es fácil aceptarlos. Desde nuestra perspectiva personal, a veces es difícil alegrarse por ciertos matices que no nos benefician directamente. Sin embargo, con el paso del tiempo, el ser humano es capaz de adaptarse y aprender a vivir con la nueva realidad. Ir quemando etapas es inevitable, y con ello, ver cómo nuestra vida se transforma y cómo subimos esos pequeños escalones, al igual que avanzamos en los niveles de un videojuego,  que nos llevan hacia un destino incierto.

El cambio también implica dejar atrás ciertas rutinas y momentos cotidianos que compartíamos con amigos que, en el mejor de los casos se reubican de otra manera según las circunstancias. Y aunque en ocasiones, esto puede resultar doloroso, es importante tener presente que se forjarán nuevos momentos, quizás incluso mejores, que los anteriores. En esto consiste en hacerse mayor, un proceso complicado, lleno de desafíos y aprendizajes.

En última instancia, lo inevitable es eso. Afrontar los cambios con una actitud lo más positiva posible nos permite ver el lado bueno de las cosas y encontrar la paz en medio de la transformación. Asumiendo que no siempre se va a estar como durante el proceso, pero sabiéndolo guiar, se puede llevar a buen puerto.



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