La vieja Canción de Caminantes


"El Camino sigue y sigue
desde la puerta.
El Camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndolo con pie decidido (fatigado)
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿Y de ahí a dónde iré? No podría decirlo.

El Camino ha ido muy lejos,
y que otros lo sigan si pueden.
Que ellos emprendan un nuevo viaje,
pero yo al fin con pies fatigados
me volveré a la taberna iluminada,
al encuentro del sueño y el reposo.

Aun detrás del recodo quizá todavía esperen
un camino nuevo o una puerta secreta;
y aunque a menudo pasé sin detenerme,
al fin llegará un día en que iré caminando
por esos senderos escondidos que corren
al oeste de la Luna, al este del Sol"

J. R. R. Tolkien
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La Gloria Está En La Arena


Desde que tengo memoria he escuchado la famosa frase: "Yo lo hubiese hecho mejor", habitualmente es dicha ante un fallo del prójimo o ante algo de lo que no nos gusta el resultado final, como contestación se suele decir: "Haberlo hecho tú". Es sin embargo la primera frase la que más escuece, la que mas rabia nos produce, ya que después de haberlo intentado y tropezar, molesta mucho que alguien venga a meter el dedo en la llaga cuando no ha tenido el valor suficiente para intentar la tarea en la que se ha fallado.

Un día, no recuerdo cual, entre papeles y legajos, apareció una hoja amarillenta algo maltratada por el tiempo que tenia las siguientes líneas escritas:

"No importan las críticas; ni aquellos que muestran las carencias de los hombres, o en qué ocasiones aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor.

El reconocimiento pertenece a los hombres que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, que dan un traspié tras otro, ya que no hay ninguna victoria sin tropiezo, esfuerzo sin error ni defecto.

Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa; quienes en el mejor de los casos encuentran al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasan, al menos caerán con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas que, frías y tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso."

Este fragmento perteneciente a un discurso de Theodore Roosevelt, me dio que pensar. Da igual las criticas, lo que realmente importa es tener la valentía de haberlo intentado, dando igual el que sea victoria o fracaso. Lo verdaderamente importante es que se ha tenido la valentía de intentarlo, de luchar, de ensuciarse las manos para conseguir el objetivo, ya que a los que critican no les esta reservada la gloria, por que esta pertenece al hombre que esta en la arena.
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Condenado Candy


Miles de colores inundan la pantalla,
a veces son lisos y otras veces a rallas.
Juntarlos debo, pues así son las reglas.
Mínimo de tres en tres, pero cuanto mas sean, 
mejor será el resultado.

Me quiebro la cabeza pero no hay manera,
por más que lo intento
no sale el color que yo quiero.
Por más que deseo esa bola de discoteca, 
esta se torna esquiva, se burla de mí y yo desespero.
Y cuando parece que la suerte esta de mi lado,
los malditos movimientos me han abandonado.

Y en la soledad me encuentro con mi estúpido cabreo.
Acordándome de quien invento este ridículo juego.
No soporto esos malditos colores,
emborronarlos de una vez deseo.

Pero el muy tonto de mí,
 aun sigue jugando a este estúpido pasatiempo.
Pues he olvidado la razón,
por la que odio este juego.

LCR
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Lamento De Un Obrero


Es un día sombrío.
El despertador esta sonando,
y yo no quiero volver a ese infierno.
Todas las mañanas es igual, 
personas saliendo de los portales
con el mono gris y caras largas,
pues saben el suplicio que les espera.
Vamos hacia la fábrica con la esperanza
de que las cosas cambien,
pero solo es una ilusión.

Entramos en la fábrica y suena el silbato,
A todos nos aterra ese maldito cacharro,
pues es el amo de nuestro trabajo.
Hartos comenzamos la jornada
y no tenemos ni un descanso.
Me encuentro al borde del desmayo,
pero sin terminar la tarea,
no me dejan probar bocado.
Pasa la tarde y llega el ocaso,
hastiado abandono mi lugar de trabajo.

Otro día ha llegado,
y las cosas no han cambiado,
el infierno sigue siendo el mismo.
Estoy cansado de que en el siglo XXI,
me traten como un esclavo.
Y ya solo, arropado por la noche pienso:
<<Hay que rebelarse
sin la ayuda de los sindicatos,
pues por el sistema han sido comprados>>

LCR
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La Niña De La Ventana III: Los Sucesos Acontecidos En La Cripta

Mientras la angustia lo dominaba por verse en una situación sin salida, de repente un atisbo de lucidez invadió su mente. Empezó a recordar que en las partidas de rol que jugaba con sus amigos, sus personajes, de vez en cuando se encontraban situaciones similares a la que estaba en ese momento. Con una renovada esperanza de un salto se levantó y comenzó a investigar la habitación en la que se encontraba, ya que creía que había una manera de abrir la puerta.

El primer objeto en el que centro su atención fue la mesa, era muy antigua y estaba algo castigada por humedad y la carcoma, tenia dos cajones que Malcom abrió con la esperanza de que tuvieran un doble fondo y alguna pista que le indicase como salir de ahí, pero no encontró nada. Se quedó un rato pensativo hasta que dio con otra idea. La sala esta rodeada de estanterías con libros, y alguno tendría que tener un mecanismo que activara la puerta. Así que se puso manos a la obra, buscaba un libro que estuviese desgastado por los bordes, cerca del lomo. Pasó un largo rato comprobando uno a uno los libros, pues eran muchos y demasiado viejos, con lo cual sería una ardua tarea. Había todo tipo de libros; algunos eran diarios; otros de historia; otros parecían ser de magia oscura, cosa que extrañamente le sorprendió. Se pasó horas y horas buscando, incluso llegó a desesperarse, hasta que al final dio con el que buscaba, tiró de él y la puerta se abrió haciendo un leve chirrido.

Un pasillo lóbrego y oscuro se abría ante él. Malcom se acercó muy lentamente hacia el marco de la puerta pues la experiencia le había enseñado, que el lugar donde se encontraba estaba repleto de sorpresas, y la mayoría eran muy desagradables. Cogió la antorcha de la habitación y se adentró cuidadosamente en el pasillo. Anduvo mucho tiempo entre telarañas, de vez en cuando algo le rozaba los tobillos, se encontraba en una cripta y eso significaba convivir con multitud de alimañas de dudosa procedencia.

Pasó mucho tiempo, hasta que de repente escuchó tambores a lo lejos, y una luz muy tenue al principio que cada vez se hacía brillante, hizo que no necesitara la antorcha. Siguió avanzando hasta que se encontró en un galería. Con mucho cuidado y escondido examinó el pequeño lugar donde se encontraba, y descubrió de donde procedían los tambores. Estaba en lo que parecía ser una tribuna, con la particularidad de que estaba escavada en la roca. Se encontraba seguro en aquel lugar, de repente los tambores cesaron, entonces la vio, ahí estaba ella, acompañada de dos personas con una túnica negra. Detrás traían a un hombre encadenado que con mucho esfuerzo lo ataron a un altar entre vítores de la multitud. De repente la gente allí congregada se cayó. Una extraña oscuridad comenzó a reinar en ese lugar, uno de los encapuchados se adelantó, cogiendo un libro que le ofrecia su compañero. Tal fue la sorpresa de Malcom, cuando comprobó aterrado que era uno de los libros que había comprobado en aquella sala, como nadie sabía que se encontraba en ese lugar, ahí se quedo siguiendo la escena con atención:

El encapuchado abrió el libro y empezó a leer algo ininteligible a los oídos de nuestro protagonista. Entonces un ruido muy fuerte se escuchó en la sala, y una nube oscura irrumpió en aquel lugar introduciéndose en el cuerpo del sectario. Esté se cayó al suelo, mientras se retorcía de dolor, al mismo tiempo que gritaba, convulsionaba y le salía una sustancia blanquecina de su boca. De repente su cuerpo se quedó inerte en el suelo, y pasado un tiempo se levanto. Se había convertido en una criatura extraña. A Malcom le resultaba familiar pero se quedó petrificado al verla. Entonces aquel ser se acercó al hombre que estaba atado en el altar, y hundiendo una de sus garras en el pecho, le arrancó el corazón. La niña que contemplaba la escena impasible, alzó la mirada buscando  algo o a alguien, pues sabía que Malcom estaba en ese lugar, pero no estaba segura de donde estaba. Así que introduciéndose en su agotada mente le dijo: Tú serás el siguiente.

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Querida Lesión

Querida lesión:

No sabes cuanto te temí. Cuando me nombraste, solo pensé en correr lejos. Cuando viniste a buscarme solo quise ocultarme para huir de ti. Pero no sirvió de nada. Cuando mejor estaba físicamente; cuando mejor me estaban saliendo las cosas, me atrapaste dejándome en el dique seco por una larga temporada. Haciéndome pasar envidia de ver a mis compañeros entrenar, no pudiendo estar con ellos durante los partidos, quería salir a jugar pero no me dejaste.

Y sumido en la soledad del reposo me preguntaba: ¿Quién eres tu para hacerme sentir miedo?, ¿Quién eres tu para impedirme practicar el deporte que me gusta? En realidad no eres nadie, solo un simple mosquito molesto, una piedra inoportuna en el camino.

Aunque en un principio te creíste poderosa, tarde o temprano sabías que no ibas a conseguir tu propósito, frenarme. Lo intentaste con mucho empeño de verdad, pero no lograste tu propósito. Con ayuda de tus peores enemigos: la rehabilitación, mi fuerza de voluntad y el esfuerzo, conseguí vencerte. Es cierto que tu de vez en cuando, ganabas alguna que otra batalla mandándome al los mejores aliados que tenias: el desanimo, la desesperación, la desesperanza... ¡Pero la guerra la gané yo!

Y Ahora mírame. Me has hecho sin pretenderlo más fuerte. Tus artimañas no te sirvieron para nada. Gracias a mi empeño y al trabajo duro, salí de tus temibles garras. Quisiste derrotarme, pero solo conseguiste hacerme mas fuerte. 

LCR


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No Te Quedes En El Exterior

Es muy típico hoy en día caer en el fallo de fijarnos en la parte externa de todas la cosas. En la frutería se escoge la fruta según esta por fuera y a una persona se le juzga por su apariencia: como va vestida, si lleva o no modificaciones estéticas... Pero es un error. ¿Quién no lo ha cometido alguna vez?

Pongamos un ejemplo. Shrek es un ogro que no tiene nada en contra del mundo, pero como es lo que es, la gente sale corriendo pidiendo auxilio, sin parar a conocerle. Shrek es juzgado solo por su apariencia y nadie se atreve a hablar con él. Por eso se acostumbra a ser rehuido, encontrándose cómodo asustando a los demás. Sin embargo solo esta siendo estereotipado como un ogro, tal como aparecen en los cuentos de hadas. Pero Shrek puede alguien mejor si te molestas en conocerle, como hizo Asno. Porque en el fondo es bueno y tiene gran corazón.

¿Porqué nos cuesta tanto ver más allá de la piel? Y es que en esta sociedad tan estereotipada, con la necesidad de etiquetarlo todo, es muy difícil pasar de la parte externa y mirar al interior. Son muchas las influencias que nos hacen ver el exterior de la gente y de uno mismo. Pero hay que luchar contra eso, hay que ponerse frente a un espejo y mirarse. Al natural, sin complejos. Da igual lo que digan tus amigos; da igual lo que te digan en clase; da igual... Valórate, mira dentro de ti. Como dijo Antoine de Saint-Exupéry en el principito: "Lo esencial es invisible a los ojos"



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