Tinta Y Canción

Bajo un castillo de sueños y tiza,
la infancia volaba a lomos de la risa.
El mundo se formaba con mil colores,
vimos piratas, héroes y exploradores.
 
​En casa de Geppetto la madera cobraba vida,
bajo el dulce deseo de una estrella encendida.
Pinocho buscaba el camino de la verdad,
entre hilos, mentiras y oscuridad.
 
​Una manzana roja brillaba en el bosque,
donde siete enanitos volvían de noche.
Silbando canciones, con pico y linterna,
trabajan la magia que siempre es eterna.
 
​Dumbo volaba retando a la gravedad,
con plumas de  suerte y mucha humildad.
Mowgli aprendía su propio destino,
donde un oso marcaba el camino.
 
​Por los tejados el viento cambiaba,
cuando la niñera del cielo bajaba.
Un salto al dibujo, un deshollinador,
y el mundo se tiñe de un nuevo color.
 
​El ciclo sin fin despertó la sabana,
con Simba aprendimos Hakuna Matata.
Aladdín en su alfombra, cruzando el desierto,
nos trajo un mundo ideal que sigue despierto.
 
​Bajo las olas su voz entregaba,
mientras la espuma su rastro borraba.
Ariel buscaba un mundo en la orilla,
pensando que su vida seria sencilla.
 
​Bella en Bestia encontró la bondad,
rompiendo el hechizo con pura verdad.
Hércules pasó de ser cero a leyenda,
logrando que el mundo su fuerza comprenda.
 
​Tarzán se deslizaba entre troncos y palmas,
con un grito salvaje que une las almas.
Rey de la selva sin trono ni herencia,
que halló su familia por pura insistencia.
 
​Tres gárgolas ríen en los altos muros,
espantando miedos en tiempos oscuros.
Amigas de piedra que cobran aliento,
lanzando sus bromas a favor del viento.
 
​La cinta rebobina, la magia se activa,
mantengo esa llama de niño muy viva.
Escucho el chasquido, el VHS gira,
y el mundo es el sueño que mi alma respira.
 
LCR


 


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