Carta de J.R.R Tolkien a su hijo Michael Tolkien

"A Michael Tolkien
El segundo hijo de Tolkien, Michael, entonces de dieciséis años, era alumno de la Oratory School de Berkshire, junto con su hermano menor Christopher. Esperaba ingresar en el equipo de rugby de la escuela.
3 de octubre de 1937 20 Northmoor Road, Oxford

Mi muy querido Mick:
Me resultó muy agradable recibir tu carta. Espero que todo vaya bien. Me pareció que los nuevos apartamentos estarán presentables una vez amueblados. Haces bien en mantener una amable vigilancia sobre Chris en la medida en que te sea posible. Supongo, por empezar, que se liará no poco, pero es de esperar que pronto se oriente y deje de ser un problema para ti y para sí mismo. Lamento y me sorprende que no estés (todavía) en el equipo. Pero son muchos los que terminan por ser admitidos después de haber sido rechazados. Así sucedió conmigo, y por el mismo motivo: demasiado liviano. Pero un día decidí compensar la falta de peso mediante la ferocidad (legítima), y terminé por ser capitán de la casa al final de la temporada y fui admitido en el equipo la siguiente. Pero resulté bastante lastimado -entre otras cosas, por poco no me seccionan la lengua-, y como en general soy más afortunado que tú, me sentiría perfectamente satisfecho si permanecieras ileso aunque fuera del equipo. Pero, como sea, Dios te bendiga y te proteja. No hay ninguna noticia especial. Mamita parece haberse acostumbrado a viajar en coche. Somos dos desde que vosotros partisteis, y ahora tengo que llevara ella, a P. y a J.B. esta tarde en lugar de escribir. De modo que esto será todo por el momento. Te quiere mucho,
Tu padre."
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Libera La Mente

Te encuentras confuso; nada está claro; todo a tu alrededor es distinto a como lo recuerdas. El camino que siempre tomabas para ir a la derecha, ahora está a la izquierda, las escaleras que te subían, ahora bajan. No sabes a donde ir, tu mente exhausta intenta comprender que está pasando, pero es inútil. Cansado decides sentarte en el primer banco que encuentras con el objetivo de buscar una explicación racional a lo que te está pasando y en vez de eso, acabas recurriendo a la magia o tal vez a una inoportuna pesadilla, negándote a creer que todo es real. Las riendas de tu vida se han descontrolado... 

Relativity (Relatividad) del artista holandes M.C. Escher
Así es como se puede encontrar una persona: a veces confusa; otras parece que estás en laberinto sin salida; o con más dudas que certezas... Un sinsentido, el caos perfecto, incertidumbre en estado puro.

Pero la razón dice que hay que salir de ese lugar, encontrar el camino de vuelta. Parece fácil pero no lo es. En la mayoría de los casos se necesitará algo de ayuda y dando pequeños pasos para que, al final, con la luz a la vista y puedas salir de esta situación... 


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El Esfuerzo Vale La Pena

Ya estás cansado, llevas mucho trabajando, estudiando o entrenando. Todo tu cuerpo te está pidiendo una tregua. Las piernas las llevas doloridas; los brazos pierden su fuerza; las muñecas están cansadas de escribir o de trabajar y el cerebro al borde del colapso.Sin embargo en medio de esta particular batalla, sale a relucir el órgano. Ese que siempre tiene energía, el que nunca se cansa, el que cuando las fuerzas están menguando y piensas en parar, te anima a seguir a delante: el corazón. Porque cuando los músculos están pensando en tocar la retirada, es él el encargado de tirar del carro hasta llegar a la meta.

Llegados a este punto, cuando has acabado todo el trabajo y te has esforzado, te das cuenta que ha merecido la pena. Porque la alegría inunda todo tu ser, sabes que en el próximo partido vas a desempeñar bien tu función y no vas a defraudar, sabes que tu esfuerzo hará que otras personas puedan realizar su trabajo, o sabes que te va hacer bien en tu vida. 

Por tanto no dejes que la falta de fuerza te prive de la lucha, porque no te acabarás esforzando. Si se progresa por un camino sin obstáculos, seríamos inválidos y no podríamos crecer, ni ser tan fuertes como podríamos haberlo sido a través del esfuerzo y la constancia. 


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Vale La Pena Luchar

“Ni tú, ni yo, ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar...”
Rocky Balboa

La vida al principio es alegría y color, los problemas se solucionan solos, no existen las obligaciones, se cometen errores y no hay consecuencias. En definitiva, gozas de protección. Hay un poema que empieza: “Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde.” Llegado a este punto no hay retorno: empiezas a observar que el mundo es un lugar frío y cruel que, por muy duro que seas, es capaz de derrotarte si no se lo impides.

No es del gusto de nadie estar caminando continuamente sobre arenas movedizas. Das un paso en falso y ya estás atrapado, las cosas comienzan a ir mal. Cuanto más empeño pones en salir, más te hundes. Las soluciones que se te ocurren no sirven y empiezas a derrumbarte. ¿Qué sucede entonces? Pierdes la esencia; te aíslas; te alejas de una posible ayuda; Dios te parece un traidor; sientes que las personas que te quieren te han dejado solo. Estas perdido, no sabes que hacer. Rendirte parece una opción factible que a la larga no aporta nada. Esa es la peor decisión que puedes tomar.

En esta vida tirar la toalla no está contemplado, somos luchadores por excelencia, nada puede derrotarnos si estás dispuesto a luchar. Los problemas son, por ejemplo: el típico matón de colegio. En cuanto le plantas cara, te dejas ayudar y comprendes que Dios, tu familia, tu novio o novia y tus amigos, no son tus enemigos, si no que eres tú, la batalla está ganada.

Si tus soluciones no sirven, no desesperes conserva la calma. Con valor, con la fuerza que posees en tu interior para sostenerte a ti mismo, y a los que están a tu alrededor. Tus esfuerzos serán recompensados. Siempre hay esperanza. Como dijo Napoleón: “La palabra imposible no existe en mi vocabulario”


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Vale La Pena Entregarse

Un pequeño detalle, una palabra (aunque sea una tontería) o solamente una sola presencia sirven de mucho. ¿Para qué sirven? Ahora os lo cuento.

Siempre suele haber un amigo a tu lado que no está en su mejor momento. Notas que pasa cabizbajo la mayor parte el tiempo, empieza a hablar poco, a responder con evasivas y no tiene ganas de hacer nada. Es entonces cuando decides hacer uso del don. Ése que tienen algunas personas para animar, hacer reír, compartir la carga, como Simón de Cirene... No hace falta saber hacer todas estas cosas. Basta solo con hablar a otros, con soltar algún comentario gracioso o con escuchar, sin decir nada, ser el confidente, estar ahí. Y es que, ayudar a alguien, a menudo suele ser muy gratificante.

¿De qué sirve guardarse sonrisas, consejos o buenas palabras, si luego no las utilizamos? No hay que guardarse esa habilidad, hay que usarla. Si la tenemos, será por algo. Al otro le hará bien saber que no está solo y que hay alguien dispuesto a ayudarle con sus preocupaciones.

Una vez un sabio me contó que las personas poseen dones muy diferentes, y que no sirve de nada guardarlos para que los que están alrededor se sientan seguros, al contrario hay que sacarlos, ya que inconscientemente das permiso a otros para que hagan lo mismo. Recuerda, siempre que necesites algo, estará a tu lado la persona adecuada para escucharte. 


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No Quiero Abandonar El Pais De Nunca Jamás

Al contrario de los demás mamíferos, los humanos nacemos frágiles. Necesitamos durante mucho tiempo a una persona adulta para que nos cuide, ayude y enseñe. Durante la infancia, desde el carro o en los brazos de papá o mamá, con los ojos grandes como platos y abiertos de par en par, ves un mundo desconocido, sorprendente que quieres descubrir. Un árbol te parece la cosa mas impresionante del mundo, subir a una silla te supone un reto, cualquier cosa te hace gracia... 

Con el tiempo todas esas cosas van careciendo de importancia y la van adquiriendo otras como: el dinero, las redes sociales, la moda... Vas haciendo del materialismo el centro de tu vida y no te dejas sorprender por nada, todo carece de importancia. Y una mañana, paseando a través de la lluvia, te asombra ver a un grupo de niños corriendo y llenos de barro, en un parque, pasándose un artefacto ovalado hacia atrás, tan felices, sin importarles la lluvia, ni el estar manchados. Es en ese momento cuando el niño que llevas dentro abre la puerta y te pones a jugar con ellos y decides no volver a encerrarlo nunca. 

No sé vosotros, pero yo voy seguir sorprendiéndome por ver un paisaje; imaginándome que estoy buscando un tesoro; rescatando una joven princesa o salvando el mundo con los vengadores. En definitiva, nunca hay que dejar de ser niño porque cuando dejas de serlo, tu vida en general se torna aburrida, estresante y poco a poco te vas marchitando.


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Cancion de Beren y Luthien Recitada Por Aragorn

Beren y Luthien

"Las hojas eran largas, la hierba era verde,
las umbelas de los abetos altas y hermosas
y en el claro se vio una luz
de estrellas en la sombra centelleante.
Tinúviel bailaba allí,
a la música de una flauta invisible,
con una luz de estrellas en los cabellos
y en las vestiduras brillantes.

Allí llegó Beren desde los montes fríos
y anduvo extraviado entre las hojas
y donde rodaba el Río de los Elfos,
iba afligido a solas.
Espió entre las hojas del abeto
y vio maravillado unas flores de oro
sobre el manto y las mangas de la joven,
y el cabello la seguía como una sombra.

El encantamiento le reanimó los pies
condenados a errar por las colinas
y se precipitó, vigoroso y rápido,
a alcanzar los rayos de la luna.
Entre los bosques del país de los ellos
ella huyó levemente con pies que bailaban
y lo dejó a solas errando todavía
escuchando en la floresta callada.

Allí escuchó a menudo el sonido volante
de los pies tan ligeros como hojas de tilo
o la música que fluye bajo tierra
y gorjea en huecos ocultos.
Ahora yacen marchitas las hojas del abeto
y una por una suspirando
caen las hojas de las hayas
oscilando en el bosque de invierno.

La siguió siempre, caminando muy lejos;
las hojas de los años eran una alfombra espesa,
a la luz de la luna y a los rayos de las estrellas
que temblaban en los cielos helados.
El manto de la joven brillaba a la luz de la luna
mientras allá muy lejos en la cima
ella bailaba, llevando alrededor de los pies
una bruma de plata estremecida.

Cuando el invierno hubo pasado, ella volvió,
y como una alondra que sube y una lluvia que cae
y un agua que se funde en burbujas
su canto liberó la repentina primavera.
El vio brotar las flores de los elfos
a los pies de la joven, y curado otra vez
esperó que ella bailara y cantara
sobre los prados de hierbas.

De nuevo ella huyó, pero él vino rápidamente,
¡Tinúviel! ¡Tinúviel!
La llamó por su nombre élfico
y ella se detuvo entonces, escuchando.
Se quedó allí un instante
y la voz de él fue como un encantamiento,
y el destino cayó sobre Tinúviel
y centelleando se abandonó a sus brazos.

Mientras Beren la miraba a los ojos
entre las sombras de los cabellos
vio brillar allí en un espejo
la luz temblorosa de las estrellas.
Tinúviel la belleza élfica,
doncella inmortal de sabiduría élfica
lo envolvió con una sombría cabellera
y brazos de plata resplandeciente.

Larga fue la ruta que les trazó el destino
sobre montañas pedregosas, grises y frías,
por habitaciones de hierro y puertas de sombra
y florestas nocturnas sin mañana.
Los mares que separan se extendieron entre ellos
y sin embargo al fin de nuevo se encontraron
y en el bosque cantando sin tristeza
desaparecieron hace ya muchos años."

J. R. R. Tolkien
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