Cancion de Beren y Luthien Recitada Por Aragorn

Beren y Luthien

"Las hojas eran largas, la hierba era verde,
las umbelas de los abetos altas y hermosas
y en el claro se vio una luz
de estrellas en la sombra centelleante.
Tinúviel bailaba allí,
a la música de una flauta invisible,
con una luz de estrellas en los cabellos
y en las vestiduras brillantes.

Allí llegó Beren desde los montes fríos
y anduvo extraviado entre las hojas
y donde rodaba el Río de los Elfos,
iba afligido a solas.
Espió entre las hojas del abeto
y vio maravillado unas flores de oro
sobre el manto y las mangas de la joven,
y el cabello la seguía como una sombra.

El encantamiento le reanimó los pies
condenados a errar por las colinas
y se precipitó, vigoroso y rápido,
a alcanzar los rayos de la luna.
Entre los bosques del país de los ellos
ella huyó levemente con pies que bailaban
y lo dejó a solas errando todavía
escuchando en la floresta callada.

Allí escuchó a menudo el sonido volante
de los pies tan ligeros como hojas de tilo
o la música que fluye bajo tierra
y gorjea en huecos ocultos.
Ahora yacen marchitas las hojas del abeto
y una por una suspirando
caen las hojas de las hayas
oscilando en el bosque de invierno.

La siguió siempre, caminando muy lejos;
las hojas de los años eran una alfombra espesa,
a la luz de la luna y a los rayos de las estrellas
que temblaban en los cielos helados.
El manto de la joven brillaba a la luz de la luna
mientras allá muy lejos en la cima
ella bailaba, llevando alrededor de los pies
una bruma de plata estremecida.

Cuando el invierno hubo pasado, ella volvió,
y como una alondra que sube y una lluvia que cae
y un agua que se funde en burbujas
su canto liberó la repentina primavera.
El vio brotar las flores de los elfos
a los pies de la joven, y curado otra vez
esperó que ella bailara y cantara
sobre los prados de hierbas.

De nuevo ella huyó, pero él vino rápidamente,
¡Tinúviel! ¡Tinúviel!
La llamó por su nombre élfico
y ella se detuvo entonces, escuchando.
Se quedó allí un instante
y la voz de él fue como un encantamiento,
y el destino cayó sobre Tinúviel
y centelleando se abandonó a sus brazos.

Mientras Beren la miraba a los ojos
entre las sombras de los cabellos
vio brillar allí en un espejo
la luz temblorosa de las estrellas.
Tinúviel la belleza élfica,
doncella inmortal de sabiduría élfica
lo envolvió con una sombría cabellera
y brazos de plata resplandeciente.

Larga fue la ruta que les trazó el destino
sobre montañas pedregosas, grises y frías,
por habitaciones de hierro y puertas de sombra
y florestas nocturnas sin mañana.
Los mares que separan se extendieron entre ellos
y sin embargo al fin de nuevo se encontraron
y en el bosque cantando sin tristeza
desaparecieron hace ya muchos años."

J. R. R. Tolkien
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Mi Cuaderno De Bitácora

Hoy me he despertado temprano, los nervios no me han dejado dormir, el partido de esta tarde me ha estado rondando por la cabeza toda la noche. Puede que sea un encuentro importante. Con los mismos nervios que sentí aquel partido de diciembre he preparado el desayuno y he buscado un partido de rugby para ver. Siguiendo con el ritual introduzco las botas, el bucal, las lentillas, la camiseta térmica, algo de abrigo para el banquillo y las demás más cosas necesarias para el partido. Mientras tanto al Whatsapp llegan los habituales mensajes: “¿Estás nervioso?”, “¿Vienes al campo a las 14:00 para comer?”. Una vez terminado el partido que estaba viendo, me doy una ducha para relajarme y pensar qué jugador debería ser esta tarde. Si el partido es muy duro de delantera quizás Sebastien Chabal vendría bien, si se necesita ser fuerte en las melés, Donncha O'Callaghan es perfecto. Pero cuando voy guardando las últimas cosas en la bolsa, decido ser yo mismo, jugar como me ha enseñado mi entrenador, porque en realidad son mis propias cualidades las que necesita mi equipo. 

La hora de bajar al campo se va aproximando, y comienzo el proceso de motivación. Uno por uno voy viendo los videos de siempre: Discurso de uno domingo cualquiera, la carga de los Rohirrim, el mensaje de reflexión de Rocky Balboa... Pero dicho proceso acaba ya en el vestuario, una vez cambiados, cuando el capitán espiritual lee el texto y el entrenador dice su correspondiente arenga. 

Ya sobre el césped, visualizado al rival y con el oval en juego, los nervios desaparecen y me dirijo a mi posición en el campo o al banquillo a sentarme y a esperar la oportunidad.

LCR

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Bienvenidos

Hola a todos y bienvenidos a este blog. En él se contaran relatos, habrá reflexiones,etc. Puede que no sean los mejores escritos del mundo, que alguna vez se filtre alguna que otra falta de ortografía, pero lo que se pretende mostrar es: sentimientos, sabiduría, mostrar el tesoro que cada uno lleva en su interior y no sea solo para uno mismo,es decir, que los demás también pueda disfrutarlo. Ya sea la virtud de contar historias, motivar algún internauta despistado, alegrar el día a una persona...


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