El Agricultor
Pequeños Detalles
Y es que muchas veces estamos muy preocupados en pasar muchos momentos a lo grande, sin darnos cuenta en que lo que importa es la calidad, en vez de la cantidad. A veces tenemos grandes expectativas en la cabeza que nos olvidamos de apreciar esos pequeños acontecimientos, que al fin y al cabo dan sentido a nuestra existencia. Un café de 30 minutos con un amigo, una conversación furtiva, unas risas rememorando historias dignas de los libros de historia, una partida a los dardos o a juegos de mesa, una charla tranquila con los amigos...
¿Todo es mejorable? Pues os diría que si, pero una cosa es que se pueda mejorar, y otra cosa es no dar el lugar que se merece a nuestras vivencias y restarle su auténtico valor.
El Reportaje
Arriba El Telón
Al fin y al cabo, esta situación viene dada seguramente por varias malas experiencias a lo largo de los años, en los que el miedo a fallar ha traído un pensamiento negativo, ya que no solo te puedes enfrentar ante la evaluación de los demás, sino también a la que cada uno hace de sí mismo. ¿Es necesario probarnos continuamente ante nosotros mismos? Realmente no es necesario. No obstante, las emociones hablan otro idioma.
Dominar ese miedo escénico no es fácil, pero tampoco imposible. Solo hay que familiarizarse con aquello que se va a hacer: el deportista entrenará; el ponente se preparará su ponencia; el actor ensayará... También es útil aprender relajar la tensión corporal y calmar tu mente antes del evento. En realidad, tiene que ser uno mismo quien tiene que elegir la técnica o desarrollar una combinación de diferentes herramientas en función de sus experiencias para superarlo.
El Vértigo De La Decisión
A pesar de todo, uno se resiste a permitir que algo que le ha dado alegrías y bienestar se acabé, apesar de tener la certeza de que todo es tiene un final. Entonces es cuando un sentimiento de tirar del carro empieza a nacer, haciendo patente el vértigo que supone continuar con el presente.
A pesar de las dudas, de los desengaños, del duro trabajo que pueda estar por llegar, uno es consciente de que sigue vivo. Y cada segundo, con cada experiencia, por más pequeña que parezca, es suficiente para afrontar el cometido. En el valor de las pequeñas cosas es donde reside lo verdaderamente importante, donde los sentimientos y las emociones se muestran tal como. Una decisión no tomada, sabiendo que se es capaz, permanece en la memoria cuando todo ha pasado.
Al fin y al cabo, elija lo que uno elija, tendrá que hacerlo solo y únicamente su conciencia sabrá si la decisión fue la correcta. Siendo su mente capaz de reconocer, si vive con la paz interior de no tener que arrepentirse.






