Viaje Onírico

Hace un tiempo que tuve un sueño abstracto. Esos que son dificiles de explicar y casi imposible de reproducir fielmente en la mente debido a su complejidad y sus altas dosis de surrealismo. Al principio parecía estar en un cuadro de Dalí. Los escenarios por los que pasaba eran líquidos, maleables, se deshacían y recomponían a cada paso que daba; los edificios cambiaban de forma a placer. Sentía una angustia frente a tanta transformación. Si algo definía mi sueño era el cambio que sufrían los elementos que lo formaban. Como si de un pintor se tratara, mi mente hacía y deshacía a su antojo, su libertad era absoluta  para dibujar y colorear figuras a su libre albedrío. Pero si en un lienzo existen unos limites, en mi sueño la superficie para dibujar era infinita.

De repente me noté pixelado, cual fue mi sorpresa, al darme cuenta que me encontraba dentro de un videojuego. <<Con lo mal que se me dan a mi>> Pensé. Alcé la vista y aterrado descubrí un sin fin de plataformas y enemigos que tenía que superar si quería salir de allí. Tuve mala suerte, al llegar a una zona el suelo se abrió, dejándome caer en un vacío y, al instante aparecía una luz fulgurante. Tras ese intenso destello, empezaban a aparecer personajes cuyos rostros me evocaban el recuerdo de personas conocidas.

Allí, en medio de aquel panorama incierto y cambiante, estaba yo, acompañado de entes extraños y atemporales que iban apareciendo y desapareciendo a su antojo. Unas veces traían tranquilidad, paz... Y otras malestar y desasosiego. Sin embargo, a pesar de todo, seguía disfrutando de ese viaje onírico y dejándome arrastrar por un sin fin de parajes y de formas que surgían y se desvanecían como si el sueño cambiara de forma justo en el instante en que creía entenderlo.


 

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