Día Cinco: Reconstrución y Alarma

El amanecer trajo consigo un cielo despejado y una nueva sensación de esperanza. Después de la tormenta de la noche anterior, el aire estaba fresco y limpio. Me levanté temprano, decidido a completar las tareas que había dejado pendientes debido al colapso de la estructura. Lo primero que hice fue evaluar los daños. Afortunadamente, mi cabaña, al tener unos cimientos sólidos, había resistido bien, pero el corral necesitaba reparaciones. Desayuné rápidamente y me puse a trabajar, reforzando la parte dañada. Unas horas más tarde, ya con la estructura asegurada, me concentré en la construcción del almacén. Trabajé sin descanso, levantando las paredes y asegurándome de que fuera espacioso y robusto para almacenar mis suministros.

Con todo ya terminado, y después de comer unos mendrugos de pan, decidí aprovechar el resto del día para dar un paseo por los alrededores. No llevaba caminando ni una hora cuando me encontré con una aldea escondida entre los árboles. Los aldeanos vestían ropas sencillas y parecían amables, pero al fijarme en sus ojos, noté que reflejaban una profunda preocupación. Me recibieron con curiosidad y hospitalidad, aunque pude notar que sus miradas se desviaban constantemente hacia el horizonte. Al hablar con ellos, descubrí que algo inquietante estaba ocurriendo en la zona, y la atmósfera en la aldea se volvía cada vez más tensa.

La intranquilidad crecía, mientras el cielo comenzaba a oscurecerse nuevamente. Los aldeanos, nerviosos, iban corriendo de un lado para otro, buscando refugio en sus casas. De repente, sentí un dolor agudo en el hombro: una flecha me había alcanzado. Casi sin poder reaccionar, otro proyectil pasó zumbando junto a mí y se clavó en la casa que se encontraba detrás. El sonido de los pasos apresurados y los gritos llenaron el aire. Comprendí que el peligro estaba más cerca de lo que imaginaba, así que me refugié en la casa más cercana. Una vez dentro, noté cómo los ojos del agricultor me miraban desesperados. A pesar del dolor en mi hombro, sabía que tenía que hacer algo para proteger a la aldea. Tomé una profunda respiración y me preparé para enfrentar el peligro inminente. 



Share:

Día Cuatro: Contratiempos

El cielo amaneció cubierto de nubes oscuras, con el día amenazando tormenta. En el ambiente, se había instalado un olor a tierra húmeda y hojas en descomposición que resultaba agradable al olfato. Después de asegurar una fuente de alimentos con el huerto, sabía que si quería progresar, debía mejorar mi refugio antes de que la lluvia llegara. Desayuné rápidamente y recogí mis herramientas. Comencé a trabajar en la expansión de mi cabaña y la construcción de un corral.

Me dirigí a los cofres donde tenía guardados los recursos que había recolectado en la cueva. El carbón, el cobre y las piedras que extraje en mis viajes, serían fundamentales para crear nuevas herramientas y fortalecer la estructura de la cabaña. Era media tarde, cuando estaba trabajando en el corral, cuando escuché unos ruidos un tanto extraños, que atribuí a la tormenta que se formaba a lo lejos. De repente, mientras me encontraba realizando el tejado, una viga de soporte se rompió, y parte de la estructura colapsó. El golpe fue tremendo, dolorido y desanimado, me senté un momento para recobrar fuerzas. Ya había consumido la mitad de las reservas de madera que tenia. Sin embargo, era consciente de que tendría que encontrar madera adicional para reparar los daños y reforzar la estructura, y el tiempo apremiaba con la tormenta en ciernes.

Con la determinación necesaria para no darme por vencido, me puse manos a la obra con el objetivo de recolectar más madera, pues el sol ya comenzaba su descenso, y el viento frío y húmedo anunciaba la proximidad de la tormenta. Encontré algunos árboles cercanos y corté la madera necesaria para las reparaciones. Mientras caminaba de regreso, reflexioné sobre la importancia de estar preparado para lo inesperado, cuando el tiempo y las circunstancias juegan en tu contra.

Al regresar a mi cabaña, trabajé con premura para reforzar el corral y asegurarme de que fuera estable y seguro antes de que la tormenta llegara. Ya dentro de casa, una rabia inundó mi interior, ya que debido al colapso de la estructura, no había tenido tiempo para construir el almacén. Frustrado pero determinado a seguir adelante, me senté junto al fuego y comencé a planificar el día siguiente.



Share:

Día Tres: Cultivo y Planificación

Cuando los primeros rayos de sol se filtraban al interior de la habitación iluminando con su calidez mi pequeña cabaña. Ya me encontraba observando el pasaje por la ventana, disfrutando del silencio de la mañana. Me preparé un desayuno sencillo con las manzanas que había recogido el día anterior y me senté a planificar mi jornada. Después de la emoción de haber enfrentado a zombis y recolectar los primeros minerales, era consciente de que era de vital importancia establecer una fuente de alimentos sostenible.

Tras el desayuno, en la mesa de trabajo, me fabriqué una pala uniendo palos y piedras, y después de ceñirme una bolsa para recoger semillas al cinto, abrí la puerta. Al salir, el aire fresco me saludó acariciándome la cara. Respiré y  llenó de determinación, me dispuse a caminar para buscar el lugar óptimo para comenzar un huerto. Lo más sensato era tenerlo cerca de la casa, así me ahorraría tiempo y esfuerzo en la siembra y en la recolección. 

Comencé a caminar por los alrededores de mi cabaña, observando el paisaje lleno de vida. No era raro encontrar vacas, ovejas y cerdos pastando tranquilamente, ajenos a mi búsqueda. Me había alejado unos cuantos metros de la casa, cuando descubrí una pequeña parcela de tierra fértil cerca del río. Era el lugar perfecto para empezar mi huerto. Lo primero que hice fue ir en busca de semillas, pero esta vez la suerte no me acompañó, ya que solo encontré un puñado de semillas de trigo. A pesar del escaso hallazgo, con mucho cuidado, comencé a remover la tierra, ya que tenía que labrarla para poder plantar.

Mientras trabajaba en el huerto, mi mente divagaba hacia las mejoras que quería realizar en mi cabaña el próximo día. Tenía que expandir mi refugio, necesitaría un almacén, para guardar lo recolectado, y corrales para poder criar animales, ya que no tenía intención de alimentarme solo de pan. Estaba tan sumido en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que el sol comenzaba a ocultarse. Observé con satisfacción mi pequeño huerto. Estaba decidido, mañana, centraría mis esfuerzos en la construcción de un almacén y los corrales, además, de realizar diversas mejoras que necesita mi cabaña.



Share:

Día Dos: Exploración y Descubrimientos

La luz de un nuevo día me despertó suavemente al filtrarse a través de la ventana de mi cabaña. Estiré los brazos y me levanté, listo para enfrentar un nuevo día. Ayer había sido solo el comienzo, y estaba satisfecho con el trabajo realizado, ya que había conseguido construir un refugio antes de que la noche me sorprendiera. Soy consciente de que necesito recursos y conocer la zona. Por tanto, hoy exploraría más allá de la cabaña.

​Recogí unas manzanas de unos árboles cercanos, guardé algunas herramientas en la mochila y me puse en marcha. El paisaje que se desplegaba ante mis ojos estaba lleno de colinas, ríos y alguna que otra misteriosa cueva. Opté por seguir el curso del río, esperando encontrar algo interesante. Mientras caminaba, observé la fauna local: vacas, ovejas y cerdos pastaban tranquilamente.

​No llevaba mucho tiempo caminando, cuando de repente, una entrada oscura en la ladera de una montaña captó mi atención. Curioso y cauteloso, lleno de incertidumbre por lo que me pudiera encontrar, me adentré en la cueva iluminando el camino con antorchas. El eco de mis pasos resonaba en las paredes de piedra. Después de un largo rato abriendo túneles, una hermosa galería se presentó ante mí. Pronto, descubrí unos depósitos de carbón y cobre, sin duda, recursos útiles y necesarios para formar mejores materiales de cara a futuras construcciones.

​Me encontraba picando para extraer los minerales, cuando de repente escuché un sonido peculiar. Al levantar la mirada, noté que las sombras proyectadas en la pared fluctuaban. Solté el pico de piedra y desenvainé mi espada, preparándome para lo que pudiera emerger de la oscuridad. De repente, un grupo de zombis giró la esquina y se abalanzó sobre mí. El combate fue intenso, pero logré salir victorioso. Todavía la adrenalina corría por mis venas mientras recogía los despojos de los monstruos, cuando, al echar mano a la mochila, descubrí que apenas quedaba comida. Así que, guardando todo lo que había recolectado, me dispuse a emprender el camino de vuelta.

Al salir de la cueva, el sol ya comenzaba a descender, debía darme prisa, si no quería ser la cena de las criaturas de la noche. Había sido un día lleno de aventuras y descubrimientos. Con mi mochila llena de recursos, regresé a mi cabaña. Una vez dentro, encendí la chimenea y luego me senté en el sofá. Me quedé pensativo, mirando las estrellas desde la ventana, y supe que este era solo el comienzo de una aventura.


Share:

Día Uno: La Cabaña

El sol se alzaba lentamente en el horizonte, pintando el cielo con tonos de naranja y rosa. Respiré profundamente, llenando mis pulmones con el aire fresco y limpio del nuevo mundo que se desplegaba ante mí. Las suaves colinas de bloques verdes, y el sonido lejano del agua corriendo me daban la bienvenida. No había nada, solo yo y un mundo lleno de posibilidades infinitas. Decidido a sobrevivir la primera noche, me puse manos a la obra. Comencé por recoger madera de los árboles cercanos, a cada golpe del hacha, sentía una mezcla de emoción y aprensión. Sabía que debía construir un refugio antes de que la noche trajera consigo a las criaturas de la oscuridad. 

Mientras talaba árboles y recolectaba recursos, mis pensamientos se centraban en una única cosa: construir mi primera casa. Visualicé una pequeña cabaña junto al río, lo suficientemente fuerte como para mantenerme seguro. La imaginación corría más rápido que mis manos mientras trabajaba con determinación. Me sorprendió lo rápido que pasa el tiempo, y antes de que pudiese darme cuenta, el sol comenzaba a descender detrás de las montañas. Con mis últimos esfuerzos, terminé la cabaña y encendí una antorcha que iluminó el interior con un cálido resplandor. Sentado en la cama, observé las estrellas a través de una pequeña ventana y me sentí agradecido por este mundo lleno de oportunidades. 

La primera noche siempre es la más difícil, pero también la más gratificante. Tenia la mente puesta en el mañana, ya que estaba ansioso por seguir explorando y construyendo. Siempre había soñado con tener una torre de hechicera. También quería seguir descubriendo los secretos que este nuevo mundo tenía para ofrecer. Pero por ahora, la parte más importante estaba hecha, con mi primer refugio construido, podía descansar sabiendo que había superado el primer desafío.

 


Share:

El Puesto Fronterizo II: La Liberación

En el núcleo del cosmos, donde el frío no perdona,  
En celdas giratorias, la esperanza nos abandona,  
Y entre guardias y laberintos oscuros,  
los prisioneros de guerra, forjan su futuro.
 
El teniente Pitt, en la sombra aguardaba,  
Contra los inquisidores, justicia reclamaba,  
Pero en su pecho, la esperanza aun persistía,  
Porque algún día, la verdad resurgiría.
 
Con cada cacería de Aliens, nuestras habilidades crecían,  
Entre susurros y sombras, secretos se compartían,  
La traición de la Serpent, lentamente se desvelaba,  
Y el espíritu de lucha, dentro de nosotros se alzaba.
 
Con la ayuda de aliados, logramos escapar, 
De las celdas flotantes, hacia la libertad, 
El puesto fronterizo, en ruinas nos aguardaba, 
La última contienda, donde el destino se sellaba.

​La batalla rugía, bajo cielos incendiados,
De balas y láseres, el campo estaba sembrado,
La furia corporativa proseguía,
Y el fin de la contienda ya se veía.
 
Rodeados de vegetación, en medio del fragor, 
Enfrentamos a los enemigos, con todo nuestro valor, 
En las ruinas del puesto en nuestro último bastión, 
El destino quedaba sellado, con esta confrontación.
 
Con un último esfuerzo, la batalla culminó, 
Con enemigo derrotado, la paz se vislumbró, 
El puesto fronterizo, en ruinas, resistió,
Y el honor perdido al fin se restauró.
 
LCR
 

 
 
Share:

El Puesto Fronterizo I: La Llegada

A un lejano confín del cosmos inexplorado,
Donde la niebla cubre el paraje desolado,
Fui llamado a la batalla en una torre de piedra,
Rodeada de vegetación, bajo la mirada eterna.

El planeta en guerra, asolado por rivalidades,
Corporaciones enfrentadas, trazaban sus hostilidades,
Nos enviaron al puesto en misión de alto riesgo,
Para proteger la base y mantener el control férreo.

Con los jets packs, cruzamos un extenso camino,  
Saltos largos y veloces, hacia nuestro destino,  
Dos vainas de defensa, al aterrizar descubrimos,  
Una hecha añicos, la otra en pie distinguimos.

Mientras Katia y los hombres rata se ocultaban,
Manteniendo a raya a los invasores me hallaba.
En cada sombra y rincón, el peligro acechaba,
Secretos y temores, en cada paso encontraba.

En la base saqueada, tras la batalla feroz,
El espía de la Serpent dejó un rastro atroz,
El teniente Pitt fue acusado de traición
Y abandonado, sin defensa, entró en desazón.

Los inquisidores llegaron con justicia implacable,
Nos metieron prisioneros, en celdas inexpugnables,
En la prisión, oscuros laberintos nos aguardaban,
Cada día cazando Aliens, nuestras habilidades afilaban.

El tiempo avanzaba y las oportunidades se esfumaban,
Pero en nuestro espíritu, la esperanza aun se alzaba,
Sabíamos que un día, bajo el mismo cielo y sol,
Volveríamos a luchar, por la libertad y el honor.

LCR



Share: